Se cuenta que los primeros pobladores españoles de Abancay se ubicaron en Qorwani. Al construir el templo, pusieron de Patrona a la Virgen del Rosario, en el altar mayor de la iglesia.Cuenta una leyenda que la Virgen del Rosario, pocos años después despareció de su templo, sin que ninguno pudiera explicarse la causa.Un poblador de Ccorhuani, buscando sus ganados extraviados, en una de sus incursiones, llegó hasta río Mariño y cuando volvía a Qorwani, tuvo una aparición de la Virgen del Rosario, posada sobre unas rocas, como a 200 metros del río Mariño. La imagen de la Virgen posaba sobre las rocas. El lugar estaba rodeado de flores de amancaes, retamas y, que entre los pedruscos, crecía abundante ichu.Los pobladores de Qorwani, juntamente con el párroco y las autoridades resolvieron devolverla a su pueblo. Pero al día siguiente, cuando fueron a la Santa Misa, se dieron con la sorpresa de su Mamacha no se hallaba en su lugar. Sin pensarlo más, se enrumbaron al lugar donde la encontraron y, efectivamente,  la Imagen estaba donde el pastor la había encontrado. Como este hecho se repitió por tres veces, entendieron el mensaje. Después de deliberar, decidieron trasladar la población esta parte del valle. Por esta razón construyeron el templo parroquial y ubicaron el altar mayor donde la Virgen se había encontrado. Esta es una de las explicaciones de cómo se fundó Abancay, la Villa de Abancay, bajo la advocación de la Santísima Virgen del Rosario, en 1645. Evidentemente se trata de una leyenda. No quiere decir que eso haya sucedido tal como se cuenta, pero tiene un significado: Que la Villa de Santiago de los Reyes de Amancay tuvo su origen bajo el manto de María Santísima. Fechas históricas de AbancayEl 26 de marzo de 1593, ante el Corregidor Hernán Portocarrero aparece el nombre de la iglesia del Señor de Santiago del pueblo de Amancay, como el lugar donde deseaba enterrarse.En Alma y Rostro de Abancay, Viladegut Ferrufino describe las campanas de la iglesia de Abancay. Que la "Rogativa o Penitencia" fue la primera campana mandada a confeccionar por el Dr. Francisco de Asabal en 1695. "La Dominicana", año 1791 siendo cura D. Pedro Robles; dos campanas pequeñas que se presume fueron hechas en 1700 y la campana mayor del 19 de Julio 1779, que tiene por nombre María Sacramento, mandada hacer por Juan de Ribas (con "b" y no con "v" como los Rivas de nuestros días).La primera piedra de la iglesia parroquial, fue colocada en 1645, bajo la advocación de la Virgen del Rosario, por Fray Domingo Cabrera de Lartaún, quien asume de esta manera el título nobiliario de fundador de la Villa Santiago de Amancay (Abancay).(Estos últimos datos se pueden leer con mayor amplitud en: Historicidad de la palabra "Abancay", Hugo Efraín Viladegut Bush, "El Confesor", Lima, 3 de Noviembre de 2000). 

Las campanas de la Catedral de Abancay

* Tomado de GUILLERMO VILADEGUT, Alma y Rostro de Abancay, Monografia social e histórica, Abancay 1997, pp 102-104.

La torre de nuestro templo parroquial que es de cal y canto, tiene como segundo cuerpo el campanario de cuatro ventanas arqueadas, que orientan justamente a los cuatro puntos cardinales de la rosa náutica, estando colocada en cada una de ellas una campana, y en el centro otra que es de mayor tamaño que las demás.

En años no muy lejanos, destruyéndose su coronación o tercer cuerpo, que era de bóveda en forma de media naranja, más de armonía con su estilo general de arquitectura romana, se construyen el que hoy presenta para colocarse en él, como lo vemos actualmente, el reloj público que obsequió a la ciudad el que fuera distinguido industrial apurimeño, señor don Eugenio Herrera.

Siempre se ha ponderado, y con mucha razón y justeza, el nítido timbre de dichos notables bronces, que tocan, unas veces como tristes mensajeros del dolor; y otras, como deleitosos portavoces de la alegría, pareciendo compenetrarse con los diferentes estados del sentimiento humano. Finas campanas que, según tradicional noticia, contienen en su aleación de fábrica, el áureo metal en apreciable porcentaje: principalmente, la mayor que es de admirable esbeltez en su moldeado, cuyo tañido se escucha con toda claridad desde las enhiestas cumbres del Ampay y del Kisapata, y en los gélidos parajes de Rontoqocha y Qochakajas; semejándose en su potencia sonora a la famosa y merecidamente celebrada “ María Angola de la Basílica Catedral del Qosqo” .

Parleras campanas de grato y rememorante sonido, que en la expresión de su simbólico lenguaje, enmudecen doloridas solo cuarenta y ocho horas en cada Semana Santa, siendo reemplazadas por la triste carraca o matraca.

Lindas campanas del querido pueblo, que bullangueras repicaron atrios, cuando fuimos cristianizados en solemne bautizo, dobla-corazón, y acaso para nosotros, cuando nos vamos también, llegarán a doblar todavía. Poniéndonos a observar acuciosos los cinco· interesantes bronces que soberbiamente cuelgan de sus soportes de saúco, desafiando ya por siglos el duro gesto de los años implacables, sin cansarse jamás con el diario golpear de sus badajos, en perenne afán de reír o de llorar.

La campana del lado este, llamada de “Rogativas”  o “ Penitencia” , muestra esta inscripción: “Ora pro nobis Sancte Franchisce - Esta campana mandó fabricar el doctor Francisco de Asabal - 1695” . Cuando se fundió, fue cura propio de la Doctrina del Santísimo Rosario de Abancay el presbítero don Pablo de Almanza, según aparece de los libros parroquiales que se conservan en el interesante archivo Vicaría Foránea.

La que está en el arco del oeste, que se nombra “La Dominicana” , ostenta igualmente su inscripción, pero no visible toda ella, pues que buena parte está en la que se da cara a la plaza de Armas; y en la que es posible verse desde el interior del campanario, se puede leer lo siguiente: “Año 1791- Siendo Cura propio el doctor D. Pedro...” , estando ilegible el apellido que es Robles, tal como se ha comprobado al buscar el dato en el archivo parroquial

Es de advertir que las dos campanas pequeñas que orientan la una al septentrión y la otra al mediodía, no tienen ninguna inscripción, ni del año en que fueron fundidas ni quien las mandó a fundir; pero puede presumirse que proceden también del año 1700.

En cuanto a la última, la mayor, que es de gran tamaño y peso, y ocupa el centro del campanario, a todo el ruedo sobre su borde festoneado, se lee esto: “Me fecit: Señor Juan de Ribas-7-19 del año 1779- María del Sacramento” . Prestándose a interpretar que el número 7 corresponde al séptimo mes que es Julio.

El señor Juan de Ribas fue pues el artífice que nos dejó tan notable obra, cuando el licenciado don Juan de Dios Niño de Guzmán, en su calidad de cura ecónomo propio regía la Doctrina abanquina, dato que hemos obtenido también al consultar el ya mencionado archivo.

Esta hermosa campana, como se ve, tiene su nombre propio 'desde cuando fue fundida, y es “María del Sacramento” , así como lo tienen otras célebres campanas, cual la aludida de la basílica cuzqueña. Acostumbrémonos pues en nombrarla así los lugareños, que bien podemos estar orgullosos de tener en nuestro pueblo esa joya de inestimable valor por su antigüedad, su excelente factura artística y su riqueza metálica.

Es indudable que todas estas campanas fueron fundidas acá mismo, por que dadas las pocas y difíciles vías de comunicación que habían por aquellos tiempos en estas fragosas serranías, y lo lejano de pueblos o centros de mayor importancia, su traslación hasta Abancay que está incrustado en una de las más bravas quiebras de los Andes, hubiera sido un imposible. De aquí, que los señalados son datos históricos preciosos que nos aproximan a la comprobación de que la fundación española de este pueblo, fue, por lo menos, a. mediados del siglo XVI; de manera que al igual de otras ciudades coloniales del Perú.

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ABANCAY*

 Textos tomados de: VINUEALES G - GUTIERREZ R. Historia de los pueblos de indios de Cusco y Apurimac, Lima, 2014, Universidad de Lima, pp. 67-70. 


Pueblo Según dicen algunos autores, el nombre de Abancay provendría de amancay, típica flor amarilla de la zona. Del lugar hay tempranas noticias que incluyen también tempranas obras públicas. Entre ellas se destaca el puente de albañilería construido por el virrey Cañete hacia 1565, a legua y media del pueblo. Ese puente reemplazaba a uno de tiempos incaicos[1].

Pocos años después hubo cronistas que se preocuparon por la zona, como lo fuera el documento titulado “Descripción de la tierra del corregimiento de Abancay de que es corregidor Niculoso de Fornee”. Este trabajo, fechado en enero de 1586, nos da una idea del distrito y señala ya el nombre de Santiago como patrón de la doctrina[2]

Foto Apurímac DigitalLa población debe de haberse desarrollado bien en base a su ubicación en una parte baja y cálida, bien bañada por ríos y sobre el camino real. Seguramente desde sus primeros tiempos habrá tenido un importante número de españoles, que en 1786 casi llegaba a los ciento ochenta, mientras que los mestizos eran más de seiscientos setenta y los indios un centenar más. Asimismo, la doctrina contaba con nueve personas de origen africano[3].

Las familias principales imitaban las costumbres del Cusco y se daban ciertas comodidades, como lo vemos en las obras que encarga Paula Cueva, en la casa que había sido de la cofradía de Jesús Nazareno. Esta señora, en 1782 hace refaccionarla instalándole una sala de truco, trabajo que solicita a los albañiles Nicolás Arrendero, Julián Paniura y Joaquín Pérez, así como al maestro carpintero Pablo Azzamora, quien hace la mesa de truco[4].

Tal vez sea por estas ideas sociales por lo que a poco de producirse la independencia, se llamara la atención de que en esta ciudad, de unos dos mil habitantes, había muchos de ascendencia noble “que aún no renuncian al humo de su hidalguía”[5]. El mismo autor nos describe la localidad diciendo que las casas son de distintas hechuras, que las hay de teja y adobe, otras de pajas y caña, y hasta algunas que están construidas bajo las ramas de los árboles. Tiene dos calles principales que están empedradas y “tres transversales sin empedrar y bastante sucias. Por la una de ellas corre a lo largo de septentrión a mediodía una acequia grande, que sirve a las haciendas”. La plaza era cuadrada y grande, y estaba rodeada de las mejores casas de teja y del templo que está al norte. En medio de la plaza hay un pisonay “de una antigüedad venerable”[6]

Una publicación de 1848 es realmente triste, pues se explica que Abancay “al presente no es más que un descarnado esqueleto roído por la miseria, por la ignorancia y por la depravación profunda. Su numerosa población ha sido diezmada por la viruela, cuyos estragos se multiplican cada año por la embriaguez y por la emigración continua fruto de la espantosa pobreza. Casi puede decirse que no tiene iglesias ni párrocos [ ... ]. No hay escuelas de primeras letras de modo que reina el embrutecimiento más absoluto”. Doña María Ocampo sostiene en su hacienda un colegio de educandas.” ¿Podrá creerse que carezca la provincia de un panteón y que se conserve todavía la perniciosa costumbre de sepultar los cadáveres en el interior de los templos?”. El autor cree que la decadencia también se produce por la obstrucción de los caminos públicos, que aminora el comercio y los intercambios[7]

 

Iglesia


En 1676 el padre Juan Bautista de Olavarría, párroco interino, comenta que tiene algún pleito con el cura Simón Guerrero Zambrano, expulsado de la Compañía, tratando de que devuelva una cantidad de dinero que le corresponde a “la obra de la iglesia que de orden mía se está edificando desde que llegué a esta ciudad y hallo hecha de cal y canto la capilla mayor y que se iba prosiguiendo con todo cuidado, mando que no cesare la obra”[8]

Dos años después se informa que se sigue haciendo la iglesia de cal y canto, y que ya la capilla mayor está terminada[9]. Pero se ve que hubo algunas alteraciones porque había sido mal planteada. En 1687 se dice que “La iglesia se está haciendo de cal y canto y su pared tiene dos varas de ancho y para continuarla hay al presente crecida cantidad de piedra y quinientas fanegas de cal”. Pero el mismo documento agrega que el visitador vio que “el que impuso esta iglesia la erró y la dispuso al revés, se mande la capilla mayor por la puerta de los pies de ella y que sirva de baptisterio la sacristía”. Y da más detalles: “Por cuanto han tenido alguna controversia en dicho valle sobre los lugares que han de tener en el retablo la imagen de Nuestra Señora del Rosario y la del glorioso San Francisco, mando que la imagen de Nuestra Señora se coloque en el nicho inmediato sobre el Sagrario y la del glorioso San Francisco arriba, que es el lugar del patrón”[10].

Un par de años más tarde, el padre Agustín de lrarrázabal, cura propio de la doctrina, contrata la hechura del altar mayor con el maestro escultor Juan Esteban Álvarez[11]. La obra debe haber sido importante pues Álvarez a su vez subcontrata a Juan de Castañeda, natural de Maras, para que lo asista en la obra como oficial, por lo que se le pagarán seis reales por día[12]. Noticias posteriores confirman que el Dr. lrarrázabal, también nombrado Arrezábal, durante su curato “pasó a fabricar una iglesia principal de su doctrina desde sus fundamentos a propias expensas”[13]

Sin embargo, y a pesar de los esfuerzos de este párroco, a principios del año 1746 llegó al Cusco la noticia de haberse caído la iglesia de Abancay[14]. Por lo que una nueva construcción debió ser encarada. Suponemos que mucho no habrá tardado en erigirse, ya que en 1758 el cura abanquino Antonio de Bustamante Carlos lnga dirigía sus esfuerzos a cuestiones de equipamiento, como hacer un árbol genealógico de los reyes y emperadores incas que fueran de los reinos del Perú y de sus descendientes[15].

El templo de esta segunda mitad del XVIII se habría mantenido varios años, porque más de cincuenta años después, el padre Julián Valencia en su testamento anota que adornó la iglesia de Abancay sin mencionar nada referente a obras edilicias[16]. Pero poco más adelante, ya sobre la época independiente, la iglesia estaba con problemas y peligraba su altar principal. Fue así que los ediles se reunieron en la municipalidad para tratar “que se reparara con la mayor vigilancia la ruina tan gravosa que amenazaba el retablo del altar mayor y techo del arco toral de esta iglesia a causa de hallarse por sus dilatados años apolillados” y “se resolvió se hiciese un altar de estuco y se mudase el techo alzando sus paredes como una vara”: Pero después de ver los pros y los contras, se decidió arreglar el retablo de madera, según informa el cura Marcelino Castilla[17].

En 1834 se lo describe como un templo de adobe de una sola nave, construido con gusto, con una puerta que da al sur que es la que cae a la plaza y otra al oeste, que es la que está en dirección al altar mayor. Posee buenas pinturas en lienzo y su altar mayor se halla adornado con una custodia hermosísima de plata dorada, con piedras preciosas, con frontal, sagrario, dos atriles y seis candelabros del mismo metal. En él está colocada la patrona, la Virgen del Rosario de bella escultura que está embellecida con alhajas de costo. El cementerio que rodea el templo por el oeste y el sur, tiene un cerco con sus arcos chicos de adobe, pero se dice que está muy descuidado. La torre es cuadrada, de adobe y exenta con una campana de mucho sonido[18].

Las noticias de 1872 nos informan que “El templo se encuentra en el día en buen estado desde su reparación en los años 70 y 71 con fondos señalados por el supremo gobierno”: se reedificaron “las paredes de uno y otro costado del arco toral, la que hace espalda al altar mayor, lo mismo que el techo”; que aún estaba en ese momento sin tumbadillo. Las paredes restantes se mantenían en regular estado y se habían hecho nuevos techos en la sacristía y en el bautisterio. La sacristía tenía tres puertas que daban al altar mayor, al cementerio y al “mismo cementerio que pasa a la espalda del sagrario”: En el coro se encontraba un pequeño órgano. Pero el altar mayor había desaparecido porque “para la reedificación de las paredes del arco toral y mojinete que forma la espalda del altar fue necesario retirarlo con cuyo motivo resultaron destrozadas las piezas y más porque el maderaje se hallaba todo carcomido y demolido tanto por el transcurso como por tantos temblores acaecidos en estos últimos años, así que se trata de poner pronto un nuevo altar de estuco”: Había otros seis altares menores, la mayor parte destrozados dedicados a Cristo, la Virgen de Dolores, San José, San Antonio, la Trinidad y el Señor de los Temblores. Los cuadros grandes de las paredes se habían sacado por muy usados. La torre estaba toda destrozada y próxima a su total ruina ocasionada por los temblores del año 1869. Al pie de la torre y formando esquina a la plaza había una habitación que se usaba como depósito[19].

Y así se llega al siglo XX, cuando ante la amenaza de ruina se decide la refacción del templo y fray Luis E. Arenas prepara una nota explicando el estado calamitoso que necesita del cambio de parte del maderamen, de la renovación de la cubierta de tejas por una de calamina y de pintura general. Para ello mandan un “Memorial dirijido al Sr. Presidente de la República para la refacción del templo matriz”; organizan kermeses y alteran una vez más el templo colonial[20].

Al finalizar la centuria, la antigua iglesia matriz está totalmente modificada y reiteradamente reconstruida, la última vez hacia 1990. El altar mayor -que ya no es el antiguo- ha sido trasladado para que la entrada desde la plaza dé directamente a él. Por ello un tercio de la nave queda sin uso[21]. Hoy nada queda del templo original ni de su entorno.

 * VINUEALES G - GUTIERREZ R. Historia de los pueblos de indios de Cusco y Apurimac, Lima, 2014, Universidad de Lima, pp. 67-70. 

[1] REGAL, Alberto. Los caminos del inca en el antiguo Perú. Lima, Sanmartí, 1936, pp. 43-44.

[2]  “Descripción de la tierra del corregimiento de Abancay de que es corregidor Niculoso de Fornée”; en: JIMÉNEZ DE LA ESPADA, Marcos. Relaciones geográficas de indios. Perú. Madrid, Biblioteca de Autores

Españoles. Tomo I, 1965.

[3] AGI. Lima 1110. Estado de la población y producción. Informe de Benito Mata Linares, 1786.

[4] AAC. Refacción de casa y truco en Abancay, 1782.

[5] BLANCO, José María. Diario del viaje del Presidente Orbegoso al sur del Perú. Edición, prólogo y notas de Félix Denegrí Luna. Lima, Instituto Riva-Agüero, 1974, t. 1, pp. 104-105.

[6] BLANCO, op. cit., pp. 104-105.

[7] El Cusco y sus provincias. Arequipa, Imp. Mariano Nicolás Madueño, 1848.

[8] AGI. Lima 306. Visita de Mollinedo, 1676.

[9] AGI. Lima 306. Informe Mollinedo, 16-4-1678.

[10] AGI. Lima 306. Visita de Mollinedo, 1687.

[11] CORNEJO BOURONCLE, p. 111. Tomado de ADC. Prot. 317-S01. Escr. Pedro López de la Cerda, fs.136. Cusco, 5-2-1698.

[12] ADC. Protocolos de escribanos de naturales. 1677-170S, fs. 3S2. Cusco, 30-4-1698.

[13] AGI. Cuzco 64. Relación de méritos, 15-5-1703; también en: AGI. Lima S64.

[14] 14. ESQUIVEL Y NAVIA, Diego de Noticias Cronológicas de la Gran Ciudad del Cuzco. Edición, prólogo

y notas de Félix Denegri Luna. Biblioteca Peruana de Cultura. Lima, Fundación Wiese, 1980, t. 2, p. 343.

[15] AGI. Lima 810.

[16] ADC. Protocolo 32-166. Esc. Pedro J. Gamarra, 1810-1811, fs. 377.

[17] AAC. Papeles sueltos. Abancay, 3-3-1831.

[18] BLANCO, o p. cit., pp. 104-105.

[19] AAC. Inventario de Abancay, 2-9-1872.

[20] La Patria, Abancay, 1-4-1939; 8-5-1939; 14-6-1939.

[21] ALVIZURI CAZORLA, Ilse. Plan de ordenamiento urbano de la ciudad de Abancay, tesis para optar al título de arquitecta. Cusco, UNSAAC, 1988, pp. 186-187.

La Virgen del Rosario su aparición en una roca. 

* Tomado de GUILLERMO VILADEGUT, Alma y Rostro de Abancay, Monografia social e histórica, Abancay 1997, pp 101-103.

La Santísima Virgen del Rosario, bajo cuya advocación los españoles fundan la ciudad de Abancay, se dice que era patrona del tambo denominado Qorwani del que ya no existe huella alguna.  

De Qorwani, la Virgen desapareció por tres veces. B Rdo. Padre Luis Martín Miculicich O.P. Párroco de la Doctrina, nos relata:

“Sucedió que cuando menos pensaban los habitantes de Qorwani, la Virgen desapareció de su altar, y echada de menos, no se tuvo noticias de su paradero; y que en lugar de buscarla, todos los lugareños se pusieron a pelear entre ellos, inculpándose unos a otros, sobre todo autoridades, militares y el párroco, de hecho tan inusitado y extraño.

En fecha coincidente, un labriego de dicho lugar había bajado a la vera del Mariño, en busca de un ganado que se le había extraviado, ubicándolo a orillas del río. Al volver con su ganado, fue sorprendido con la visión de una gran Señora que estaba sobre una roca de tres cuerpos, rodeada de amankaes y helechos, sin pensar que fuera la Patrona de Qorwani, sino una mujer que bien podía ser la que se llevaba a la Santísima Virgen Madre. Llegado al poblado, difundió la noticia; y fue entonces cuando salieron en busca de la Dama en cuestión, encontrándose con la misma Venerada Imagen de la Virgen del Rosario. Procesionalmente y con asistencia de autoridades, retornaron a la Patrona a su lugar.

Poco tiempo después, volvió la Virgen a desaparecer a pesar de la custodia que tenía, encontrándola en la anterior roca; nuevamente, fue regresada a Qorwani.

Por tercera y vez última, sin retorno, desapareció hallándola sobre la misma roca, en actitud de Madre Cariñosa que· se recrea con su hijo; la quisieron levantar y no pudieron, humanamente hablando. Hicieron todo lo posible, más la voluntad divina hacía resistencia, fue así que tanto el párroco como el jefe del pueblo entendieron que debería fundarse un nuevo pueblo ya que la Santísima Virgen daba a entender que quería quedarse en el lugar señalado por ella; ante tal designio, los pobladores establecieron la iglesia actual, levantándola sobre la roca de tres cuerpos que da al ábside del templo, en donde se encuentra el altar mayor y que a la fecha está revestido con piedra y calicanto”

Un hecho que llama la atención y que mueve a meditaciones de carácter científico es que teniendo Abancay un clima cálido, donde cualquier chacra del llano produce frutas y caña de azúcar, propias de los lugares tropicales y cejas de montaña, sobre la roca de tres cuerpos crece el “ichu”, la paja de la puna, para recordar a los fieles que la Virgen ha descendido de la cumbre, manteniéndose en este lugar el “ichu” por más de tres siglos que acompaña a la sagrada imagen, Patrona y Protectora de este valle, reverdeciendo cada vez en halago a las bondades que derrama la Bien Amada Madre de Dios.

© Foto recorridovirtualporabancay.blogspot.pe

 

REQUISITOS PARA EL BAUTISMO


NIÑOS MENORES DE 10 AÑOS
1. Los padres, los padrinos y los niños (desde los siete años) deberán recibir la preparación correspondiente.
2. Días de preparación: lunes, martes, miércoles de 7:00-8:00
pm., en el R. GHIDINI, frente al Gobierno Regional.
3. Para la inscripción:
• Fotocopia DNI niño( a).
• Fotocopia DNI de los padrinos.
• Constancia de haber recibido la preparación (SIN LA CUAL NO HAY INSCRIPCIÓN).
4. Los padrinos deben estar casados por la Iglesia. Pueden ser solteros, pero NO CONVIVIENTES. Los padrinos que viven en otro lugar, deben traer la constancia de haber recibido las charlas.
5. Los bautismos se celebran los sábados a las 5:00pm., en forma comunitaria.
6. Limosna por trámite y ceremonia: S/. 30.00


NIÑOS MAYORES DE 10 AÑOS
1. Ellos mismos deben pedir los sacramentos.
2. Se preparan para recibir la Iniciación Cristiana: Bautismo,
Confirmación y Eucaristía.
3. Tres meses de preparación. Coordinar con la Parroquia.
4. Las ceremonias de la Iniciación Cristiana son tres veces al año (Vigilia Pascual, 15 de agosto y Cristo Rey).
5. Para la inscripción, los mismos requisitos anteriores.

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